Jaime Marco, AragonSport.com

El hijo pródigo blanquillo volvió este sábado a su casa. Ángel Lafita volvió a pisar el césped de La Romareda apenas cinco meses después de su marcha. El canterano zaragocista reconoció en los días anteriores al choque, que sería incapaz de celebrar un gol frente al Real Zaragoza, pero el encuentro, a pesar la condenatoria actuación arbitral, no le puso cerca tal oportunidad.

Cuando un futbolista se enfrenta al club de su vida, suelen suceder dos cosas. O bien firma un partido más que notable gracias a la motivación extra que genera medirse a su ex equipo, o bien, como ocurrió con “El Lince”, el nerviosismo se le apodera y no consigue encontrarse durante todo el choque.

El canterano zaragocista comenzó el partido ovacionado por su ex afición cuando su nombre sonó por la megafonía de La Romareda. El público fue unánime y le brindó un caluroso recibimiento en un estadio que hasta hace nada celebraba sus internadas. La vuelta llenó de nervios al aragonés y no estuvo nada acertado durante todo el encuentro. Su entrenador, Luis García Plaza, lo reconocía así en sala de prensa. “Quiere mucho a la ciudad y al club, y eso le ha hecho estar muy nervioso. Es un chaval excepcional”, apuntó.

Lafita fue sustituido en el minuto 60 de partido. La Romareda quiso otorgar su último reconocimiento al canterano y se puso en pie para despedirle. Día emotivo para Ángel que posteriormente agradeció todo el apoyo brindado por la afición.

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