Kevin Serrano, AragonSport.com

El Real Zaragoza afrontaba ante el Getafe su último choque antes del parón liguero por compromisos internacionales. Con la mente puesta en conseguir una victoria que aupase al equipo a zonas eminentemente más tranquilas, los soldados del león querían brindar los tres puntos a una ciudad que se vestía de gala para inaugurar sus fiestas.

La ferviente necesidad de afrontar el partido de cara ante su afición, Manolo Jiménez decidió cambiar el esquema habitual de la temporada para pasar a jugar con dos puntas. Desde un 4-4-2, el conjunto blanquillo iba a intentar conseguir la segunda victoria en casa. Paredes y Álvaro en el eje, flanqueados por Abraham y Sapunaru en los laterales; repetían en la línea defensiva.

José Mari y Romaric formaron en el doble pivote, mientras que Montañés y Víctor Rodríguez les apoyaban desde los costados. Postiga y Aranda partían de inicio como referentes ofensivos del equipo. Destacó sobremanera la ausencia de Apoño. El primoroso centrocampista malacitano inició el encuentro desde el banquillo por decisión técnica. Luis García, por su parte, puso en liza su once habitual con la presencia del canterano zaragocista Ángel Lafita.

El encuentro comenzó con varias acciones que modificaron completamente el rumbo del mismo. Nada más comenzar, y cuando tan solo se llevaban disputados tres minutos de juego, Barrada tuvo una ocasión inmejorable para el Getafe. El futbolista marroquí ganó en velocidad a Álvaro y se presentó ante Roberto, al que regateó, pero sin embargo no acertó a transformar a puerta vacía. El Getafe perdonaba el gol en la que sería su única ocasión de peligro real en los primeros cuarenta y cinco minutos. Pero todavía quedaban más sorpresa en el inicio, y de nuevo, no iban a ser favorables para el Real Zaragoza.

Corría el minuto 9, cuando en un balón dividido en la medular, Romaric impactó con la planta de la bota sobre la rodilla de Lacen. Muñiz Fernández no dudó y expulsó inmediatamente al jugador zaragocista. El conjunto aragonés se quedaba con un hombre menos cuando el choque tan solo acababa de comenzar. Jiménez retiró del campo a Víctor Rodríguez y dio entrada a Movilla, pasando a desarrollar un 4-4-1, con rombo en la medular, y con Aranda como hombre más adelantado del equipo.

El Real Zaragoza no se amedrentó y empezó a suplir esa ausencia numérica a base de casta y pundonor, pudiendo incluso irse al descanso con ventaja en el electrónico gracias a varias ocasiones peligrosas que terminó deteniendo Moyá, o hasta en una ocasión, el mismo larguero de la meta getafense. Además, asfixió y secó a su rival no concediendo ni un ápice en zonas peligrosas, ejerciendo como claro dominador del encuentro a pesar de la desventaja.   

La segunda mitad siguió el mismo guión. El conjunto madrileño comenzó avisando por medio de un tiro de Pedro León que se fue lamiendo el poste, y pocos instantes después, Muñiz Fernández volvía a expulsar a otro jugador zaragocista. Para más inri, el colegiado asturiano señaló penalti a favor de los visitantes. Álvaro González se retiraba tras ver la roja en otra rigurosa acción y dejaba a  los blanquillos con nueve jugadores sobre el terreno de juego. Diego Castro fue el encargado de transformar la pena máxima, y no falló.

Con dos hombres menos y la desventaja blanquilla reinante en el electrónico, el partido se convirtió en una caricatura. El combinado aragonés intentaba generar acciones de peligro en las inmediaciones del área visitante, pero la tarea era casi una utopía. Además, las contras del Getafe eran muy competentes, haciendo sacar a Roberto su retahíla de recursos bajo los palos. Aún así, los jugadores zaragocistas se multiplicaron y a base de casta y orgullo tuvieron en sus botas la oportunidad de igualar el envite.

Muñiz Fernández firma un esperpento y condena de manera total las posibilidades del Real Zaragoza en su encuentro contra el Getafe. Dos expulsiones y un penalti en contra, demasiados rigurosas como para lastrar de tal manera a un equipo, dan al Getafe la victoria en La Romareda. La actuación del colegiado asturiano no estuvo ni por un momento a la altura de las circunstancias. El jugador visitante Abdel Barrada también fue expulsado en el final del encuentro tras una dura entrada a José Mari. 

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charo segarra

06/10/2012 19:12:07

"SINVERGUENZA DE ARBITO"