Kevin Serrano, AragonSport.com
Antonio Galdeano Benítez “Apoño”. Este es el nombre y el hombre que determinará el nivel que alcanza esta temporada el Real Zaragoza. Piedra angular para el devenir blanquillo, su capacidad de determinación marcará el rumbo del equipo.
El futbolista malacitano estuvo cedido en el club aragonés durante la segunda mitad de la pasada campaña, convirtiéndose en el líder por sus magistrales clases desde la medular en las que brillaba por su genial aporte de equilibrio. Apoño es ese tipo de jugador que hace mejor a los que le rodean en el campo.
Fue el auténtico timón del equipo durante aquella decisiva fase de campeonato. Se convirtió en el faro que guiaba y dotaba de criterio a los blanquillos cuando este miraba hacia campo contrario. Siempre tomando buenas decisiones, eligiendo a la perfección los momentos en que pausar o dar velocidad, y demostrando una visión de juego realmente primorosa.
Esta campaña todavía no ha terminado de presentarnos al mejor Apoño. La falta de rodaje en los primeros encuentros y la lesión sufrida hace algunas semanas, merman de manera notoria el rendimiento del excelso centrocampista. Pero también existen factores tácticos que no facilitan su aportación.
De cara y no de espaldas. Esta es la premisa fundamental para que el andaluz mejore varios puntos en sus prestaciones. Durante gran parte de los encuentros de esta temporada lo hemos visto muy cerca de la base, recibiendo de espaldas a la portería rival, y empezando a construir desde allí. El centrocampista necesita situarse varios metros por delante para filtrar pases, atraer contrarios y desarrollar su juego en una posición mucho más definitiva del campo.
La última victoria zaragocista ante Osasuna fue un claro ejemplo. Apoño reaparecía como titular tras su lesión y todavía no tenía demasiado ritmo. Durante la primera mitad, volvía a recibir de espaldas condenando totalmente sus posibilidades, y por extensión, las del equipo. Jiménez se dio cuenta y cambio el sistema a un 4-2-3-1, en vez del 4-3-3 habitual con un centro del campo escalonado, y el rendimiento de Apoño creció notablemente.
El futbolista malacitano se situó en el centro de la línea de tres y comenzó a mostrar su retahíla de recursos a pesar de no estar en su mejor momento de forma. Su posición debe ser varios metros por delante de lo que acostumbra. O bien situarse como jugador más adelantado de un centro de tres, o volver a guiar al equipo desde una línea de tres mediaspuntas. Él marcará el rumbo, y Jiménez es consciente.
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