Kevin Serrano, AragonSport.com

No era un partido más. El rival por excelencia, Osasuna, visitaba territorio enemigo. Un encuentro de sentimientos y orgullo en el que ambos equipos iban a batallar por una victoria que cambiase dinámicas. La afición blanquilla ansiaba ver la primera victoria en La Romareda esta temporada. 

Manolo Jiménez puso en liza un once más o menos esperado. Con la presencia de Apoño y Romaric, ambos suplentes en Anoeta tras no estar al 100% de sus facultades físicas, la principal novedad fue el debut como titular del joven Víctor Rodríguez. La inclusión de inicio del vertical y desbordante extremo blanquillo, se justificaba por el propósito de condenar a Osasuna por banda, ya que sus dos laterales titulares se perdían el choque por lesión.

Abraham, Paredes, Álvaro y Sapunaru, formaron la esperada defensa del conjunto aragonés. En la medular, tres puntales sobre los que sostener el equipo, José Mari, Romaric y Apoño. Para la zona ofensiva, dos extremos como Montañés y Víctor Rodríguez, acompañados en punta por el luso Helder Postiga. De nuevo el 4-3-3 iba a intentar conseguir la primera victoria en casa. Mendilibar, por su parte, recurrió a Nano y Oier para cubrir los tocados laterales, y Kike Sola sustituyó al sancionado Llorente; sin que hubiera más cambios sustanciales en su once tipo. Su habitual e intenso 4-2-3-1, volvía a ser su sistema.

La primera mitad tuvo un nombre propio, Víctor Rodríguez. El joven extremo, que debutaba como titular con el Real Zaragoza, demostró con creces porque era de la partida en un choque tan importante. Estuvo incisivo, vertical, desbordó, en definitiva, se convirtió en el mejor jugador blanquillo con su intensidad y juego. Prácticamente la afición no se había colocado en sus asientos cuando el león asestó su primer golpe. Como no podía ser de otra manera, el tanto nació en Víctor Rodríguez. El futbolista local realizó un gran pase de cabeza a Postiga por encima de la defensa osasunista, que tras ganar el delantero la carrera a Lolo, se quedó solo frente a la meta defendida por Andrés Fernández. El luso no falló y puso por delante a los aragoneses cuando se llevaban disputados cinco minutos de juego.

Tras el tanto, y durante la primera media hora, el Real Zaragoza se dedicó a contemporizar su ventaja en el marcador, siendo el dominador claro del encuentro y sin que Osasuna inquietase tan apenas la portería blanquilla. Víctor Rodríguez abría el campo y generaba numerosas ocasiones de peligro desde el flanco derecho. Aún así, el conjunto aragonés notaba la falta de ritmo de Apoño y Romaric. Ambos debían ser el timón del equipo pero estuvieron desaparecidos. José Mari volvía a dar salida y era la fuerte ancla de los aragoneses.

Aunque una falta de intensidad total por parte de la defensa del Real Zaragoza, que pretendía jugar únicamente mirando, metió de nuevo a los navarros en el partido. Corría el minuto 28 de juego, cuando Armenteros cogió un balón casi en el centro del campo, tras una pérdida de Apoño, y llegó hasta la corona del área ante la inaudita pasividad de la línea defensiva. Sin oposición, disparó al palo largo de la meta de Roberto y puso el empate en La Romareda, en lo que fue su primera ocasión real. José Mari también estuvo algo blando en el inicio de la jugada. Los locales se desarbolaron con el gol encajado y Osasuna a punto estuvo de hacer una herida más profunda. Sólo la falta de puntería de Timor y Cejudo evitó un desastre mayor. Pero Víctor Rodríguez no se daba por rendido. El joven extremo realizó un centro chut que acabó en el fondo de la mallas osasunistas, tras desviar el Timor el esférico. El Real Zaragoza se marchaba al descanso por delante tras un agónico final.  

El encuentro se reanudó sin alardes por ninguna de las dos partes. El Real Zaragoza sabía que la ventaja en el marcador ya le daba los tres puntos y Osasuna no quería conceder de inicio demasiados espacios atrás. En el minuto 60, Movilla saltó al campo ante el deleite de la toda la afición zaragocista que se puso en pie para recibir de nuevo al veterano futbolista. Él y José Mari, se unieron en un doble pivote para dar más empaque al equipo. Más tarde Zuculini sustituiría a excelso jugador de Rota.

En minuto 70, el partido se tiñó definitivamente de color blanco. Aranda, que había saltado al campo sustituyendo a un agotado Postiga, recibió dentro del área ante la embestida de un jugador visitante, pero el balón llegó hasta las botas de Movilla, que con un suculento recorte provocó el penalti de Raúl Loe. Apoño, algo más entonado en la segunda mitad, fue el encargado de transformar la pena máxima, y por extensión, sentenciar el encuentro.

El Real Zaragoza consigue la primera victoria en casa de la temporada, y lo hace ante su rival más acérrimo, Osasuna, por tres tantos a uno. La figura de un excelso Víctor Rodríguez, que debutó como titular con los zaragocistas, se erigió por encima de todas para poner los seis puntos en el casillero blanquillo de la Liga BBVA. Helder Postiga, el propio Víctor Rodríguez, y Apoño, tras transformar una pena máxima; fueron los autores de los tantos locales. Armenteros anotó para Osasuna.

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