Quique Riverola, AragonSport

Los extremos, aquellos jugadores vistososo, rápidos, verticales y habilidosos que tanto gustaron en La Romareda vuelven a ponerse de moda si es que algún día abandonaron la pasarela futbolística. Esos futbolistas que pisan la línea de cal parece que vuelven a ocupar su habitat natural aunque con la misma duda que les lleva atormentando durante los últimos tiempos ¿Ocupo espacio o acudo al espacio? Pues ahora parece que deberán hacerlo todo, ocupar espacio como antaño hacian y acudir al mismo como lo llevan haciendo durante los últimos tiempos.

El Real Zaragoza parece haberse reforzado con buenos jugadores de banda que bien podrían correr sobre la cal o acudir al espacio cuando fuera necesario. Montañes, Wilchez, Javi Álamo o Edu Oriol son jugadores difrentes pero a la vez con una misma filosofía que los convierte en iguales; todos ellos son capeces que caer al centro buscando las diagonales aún sin perder la mentalidad del extremo de antaño, aunque para extremo tipo el que hasta poco fuera jugador del equipo aragonés, hoy en las filas del Real Betis, Juan Carlos, sólo Manolo Jiménez sabrá las causas de su marcha. Es cierto que dependiendo de las características del delantero se explotará más el llegar hasta la línea de fondo o bien el hacer las diagonales buscando la medialuna, tal y como está diseñada la plantilla del Real Zaragoza hasta la fecha quizás sea lo segundo lo más prioritario. No será de extrañar el encontrar un equipo con múltiples movimientos y permutaciones constantes entre los jugadores de banda, estos deben ser fundamentales en el desarrollo del juego aragonés.

Habitualmente han sido los equipos con claras filosofias ofensivas los que le han dado a los extremos importantes galones, no hay más que recordar el fútbol practicado por el Barça de Johan Cruyff, ahí, en la banda, aparecian futbolsitasz como Hristo Stoichkov, Beguiristain, Goikoetxea y más tarde Figo. Es cierto que ya antes surgieron los extremos, en la decada de los 50’, 60’ y 70’ en Brasil destacaban en semejante posición hombres como Gariincha, Jairzinho y Rivelino, pero es cierto que esta filosofía futbolista no era muy utilizada por el resto de entrenadores. A día de hoy el extremo por excelencia bien podría ser Cristiano Ronaldo, sin olvidar el daño que muchas veces causa Messi apareciendo desde la banda. Rivaldo también deslumbró jugando desde esa posición a pesar de las pocas ganas mostradas cuando Van Gaal decidió utilizarlos como extremo.

Los extremos son importantes en ataque pero no menos en defensa, su presencia, su movilidad y su sensación de peligro son fundamentales para dejar fijados a los laterales rivales cuando el equipo contrario tenga la posibilidad de atacar. El extremo debe tapar la salida de la pelota del rival, su misión es impedir que el equipo rival pueda salir con facilidad tocando y abriendo el campo desde el inicio de la jugada, una de las obligaciones principales del extremo es la de que obligar a su rival a salir por el centro.  

En esto del fútbol siempre se ha dicho que es desde la defensa desde donde se comienzan a ganar los partidos, pero yo soy de los que piensan que los partidos se rematan desde los extremos, del rendimiento de estos en el Real Zaragoza dependerá el éxito del equipo aragonés. 

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