Kevin Serrano, AragonSport.com
La historia se escribe en español. La Eurocopa de 2008 conquistada en el Ernst Happel, el Mundial de Sudáfrica 2010 que tuvimos en nuestras manos gracias a aquel majestuoso tanto de Iniesta, y ahora, la Eurocopa 2012 conseguida tras una final épica, cierra un círculo que nos encumbra entre las mejores selecciones de la historia al conseguir un hito jamás nunca realizado. Una triple corona que tiene como base fundamental una filosofía grabada a fuego.
1 de julio. Estadio Olímpico de Kiev. España consiguió proclamarse campeona continental por segunda vez consecutiva como este equipo sólo sabe hacer, un juego preciosista y sublime volvió a coronar a un grupo que pasará a los anales de la historia por sus logros y por la forma de conseguirlos. Los jugadores españoles saltaron al campo en procesión, y así son imparables. La convicción en su idea es total e inamovible. La asociación, la rapidez de movimientos y el juego entre líneas son su abc. Italia sucumbió totalmente ante el juego desbordante de su rival que no le concedió ni una sola oportunidad. España consiguió apagar por completo al brillante Andrea Pirlo.
¿Falso nueve? Vicente Del Bosque repitió la misma formación inicial que en el primer partido ante los italianos. Cesc Fábregas volvió a ocupar la posición de nueve y demostró de nuevo las inmensas razones que justifican tal planteamiento. La defensa rival no tiene referencias sobre la que fijar una marca desde la que comenzar a achicar y la capacidad de asociación del “falso nueve” genera una superioridad en tres cuartos de campo que termina siendo definitiva cuando sobre el campo lucen jugadores con semejante capacidad de combinación. Para muestra el primer gol. Este tuvo todas las características del tanto buscado constantemente por los españoles. Ni Fábregas en el pase de Iniesta, ni Silva tras el de Cesc, tenían marca. Además, hizo notoria otra de las principales ideas ofensivas del combinado español. Los “trequaristas” de Vicente Del Bosque se asocian en las zonas definitivas del campo esperando un desmarque de ruptura que los excelsos pies de nuestros brillantes jugadores se encargan de teledirigir. Xavi la dio para Iniesta, el manchego vio a Cesc, se la puso al espacio, y Fábregas terminó mandando el esférico a la cabeza de Silva para que el canario sembrase de júbilo los corazones de todos los aficionados españoles y cerrase así un tanto que definía de manera total nuestra idea de juego.
Si los futbolistas encargados de dar ese magnífico último pase o de definir cuando todo ya ha tenido el tiempo correcto de maduración volvieron a estar a la altura, que decir de la línea defensiva. Empezando por Iker Casillas, que fue un auténtico muro y desbarató cada uno de los peligrosos balones aéreos que ponían los italianos, todos cumplieron su papel. La zaga española ha cuajado una Euro sobresaliente. Un gol recibido en seis encuentros. Cifras espectaculares que no hacen más que reforzar la firme idea de que desde la posesión también se defiende. El capitán de esta zaga ha sido sin duda Sergio Ramos. En Kiev volvió a estar imperial secando absolutamente a Balotelli, junto a las continuas ayudas que le servía Busquets. Ambos acabaron desquiciando al delantero del City e impidieron que Cassano y el propio Mario no encararan nunca en igualdad de condiciones, siempre en inferioridad. Arbeloa, por su parte, no volvió a prodigarse en ataque pero de nuevo demostró un rigor táctico y una solidez defensiva realmente destacables que ayudaron a cerrar por completo su carril. Piqué, quien ha ido mejorando durante la Euro conforme avanzaba su acoplamiento con Ramos en el eje, no concedió ni un solo espacio y ayudó con continuas coberturas a sus compañeros. Pero si algún “defensa” deslumbró a todo el continente erigiéndose como la auténtica revelación, ese fue Jordi Alba. El lateral volvió a ser un auténtico puñal por la izquierda con sus continuos e inteligentes desdoblamientos. ¡Qué carrera en el segundo gol! Alba recibió en su campo y cedió el esférico a Xavi para comenzar un sprint en el que dejó atrás a numerosos jugadores rivales. Xavi, que volvió a erigirse como el auténtico jefe de este equipo demostrando que cuando él está bien, el nivel de prestaciones de la selección española aumenta notablemente; puso el balón en los pies de su futuro compañero de equipo en el momento exacto para que batiera a Buffon con una frialdad digna de los mejores puntas. Sin duda, Alba se coronó como el mejor novato de este prestigioso torneo continental.
Tras el segundo tanto, Italia terminaría de sucumbir, más si cabe cuando desde el minuto 60 la “azzurra” jugó con un hombre menos. Las lesiones no han respetado a los italianos durante todo el campeonato y no lo volvieron a hacer en la final. Thiago Motta se tuvo que retirar del campo cuando llevaba escasos minutos sobre él y dejó a su selección con 10 futbolistas ante el vendaval español porque ya habían realizado los tres cambios. Aquí comenzó un nuevo encuentro en que la selección dirigida por Cesare Prandelli casi pide el indulto. Los cambios de Torres y Pedro con un rival que dejaba muchos espacios dadas sus necesidades, terminaron decantando una balanza ya demasiado desnivelada. Xabi Alonso, quizás entre los tres mejores jugadores de la selección durante toda la Eurocopa, volvió a aparecer de manera notoria en la final y se aprovechó de los huecos que dejó su rival, los cuales iban aumentando conforme avanzaba el partido. Así pues, dos goles más de Torres y Mata, este último tras una asistencia del punta del Chelsea, situaron el definitivo cuatro a cero en el electrónico. El autor del trascendental tanto que empezó a dibujar un círculo en el Ernst Happel que el domingo conseguimos cerrar en territorio ucraniano, se erigió además como “bota de oro” del torneo. Aunque empató a tres tantos con varios futbolistas, su asistencia y su ratio de goles por minuto le coronaron como máximo anotador del torneo.
La historia la continúa escribiendo España y lo hace con letras de oro. La triple corona encumbra a un grupo de jugadores que llevan ganando absolutamente todo desde que tienen 12 años. Una idea de juego inamovible acompañada de un talante encomiable; sitúan a la selección española entre las mejores de la historia. Sus logros y su juego lideran por completo el enorme panorama futbolístico.
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