Kevin Serano, AragonSport.com
España se coloca entre la elite europea al conseguir clasificarse para semifinales de la Eurocopa 2012. El ansiado sueño de repetir el logro cosechado hace cuatro años en Austria sigue totalmente vivo. Un juego preciosista acompañado de la ya habitual posesión del balón, encumbra de nuevo a la selección dirigida por Del Bosque.
Todo o nada. Soy con balón. España nos demostró una vez más como empequeñecer a una gran potencia desde la posesión. La selección dirigida por del Bosque brilló sobre el Doonbas Arena como sólo ella es capaz de hacer. Lección de fútbol para el mundo y dosis sin paliativos de orgullo para las millones de almas españolas que vibraron con el espectacular juego asociativo de su selección. Balón para atacar, balón para defender. El concepto.
La victoria se empezó a cocinar ya desde el despacho de Vicente Del Bosque. La entrada de Cesc Fábregas en detrimento de Fernando Torres en punta de lanza del conjunto español fue la primera batalla particular que empezó ganando España a sus vecinos. La asociación en tres cuartos de campo, los continuos movimientos y cambios de posición desarbolaban por completo a una zaga francesa adolecente. En multitud de ocasiones los centrales Rami y Koscielny no tenían una referencia a la que cubrir y achicar. La inclusión del falso nueve condenó a la selección gala en lo que se erigió como una demostración de puro Cruyffismo, además, la caída del centrocampista del FC Barcelona a zonas más atrasadas hacía que las llegadas en segunda línea tomarán un peligro más que notorio con su espectacular pase “devora líneas” ya marca de la casa. Otro de los factores destacables fue la amplitud que esta vez sí dio David Silva. El futbolista canario abrió el campo generando multitud de espacios para la gran cantidad de trequartistas españoles. La búsqueda insaciable de su fiel compañero Andrés Iniesta hacía sucumbir a unos futbolistas galos impotentes. El manchego se mostró contra Francia menos incisivo y vertical que lo que verdaderamente acostumbra, pero su pausa y su juego de tiempos volvieron a ser realmente sublimes.
Desde la medular española se gestó el verdadero triunfo. La siempre discutida pareja Busquets-Alonso cuajó un partido acorde con sus prestaciones reales. El centrocampista catalán es el hombre que siempre querrías tener en tu equipo cuando vas por delante en el marcador. Ese que siempre te da una ayuda, que con sus movimientos sin balón te facilita todo generándote multitud de líneas de pase, y sobre todo, ese que desespera al rival con su “tempo”. El futbolista del Barça volvió a ser el amigo invisible. Pero si verdaderamente alguien brilló con luz propia, ese fue Xabi Alonso. Superlativo. El vasco desarrolló sobre el cuidado césped de Donetsk uno de sus mejores encuentro con la zamarra roja. A pesar de que él fue quien consiguió los únicos dos tantos del encuentro, su visión de juego y su criterio le encumbraron como el MVP en un duelo de altura. Él fue el timón, el eje desde el que España se movió. Dio rapidez al juego y aportó buenas decisiones generando minuto tras minuto continuas oportunidades para sus compañeros.
Si en el plano defensivo hubo una figura que destacó por encima de todas fue la de Sergio Ramos. El central español estuvo imperial no dejando ni un solo resquicio que pudieran aprovechar los franceses. Enorme en la anticipación, infranqueable en el juego aéreo y vital en la marca; el futbolista del Real Madrid desarrolló un encuentro a la altura de grandes centrales de este excelso torneo continental como Hummels o su propio compañero de equipo Pepe. La aportación de Jordi Alba también fue realmente transcendente por su profundidad. Blanc sabía de la importancia de parar las continuas subidas del lateral valencianista y por eso decidió formar con un doble lateral en ese flanco derecho. Debuchy y Reveillere saltaban al campo con el único propósito de parar al ofensivo lateral catalán, y no lo consiguieron. Una gran jugada suya que desmontó a ambos jugadores galos sería la antesala del primer tanto de Alonso. Los cambios de Pedro y Fernando Torres terminaron por decantar un encuentro en el que, desde la posesión, España no concedió ninguna ocasión real de peligro. El eléctrico futbolista canario dinamitó toda la parcela ofensiva gala en un alarde de verticalidad y presión. Él mismo provocó el penalti que acabaría siendo la sentencia pocos instantes antes de finalizar el partido.
Francia, por su parte, sucumbió por completo ante la posesión. Con Benzema como bandera, l no pudo hacer nada ante el infranqueable juego de su rival. El delantero del Real Madrid tenía que bajar en multitud de ocasiones hasta la medular para recibir, condenando de manera notoria sus enormes prestaciones.
Al final, España consiguió derrotar por dos tantos a cero al combinado galo en lo que fue una auténtica oda al balón. La posesión para atacar y para defender, fue el arma principal de una excelsa selección de Vicente Del Bosque que consiguió empequeñecer hasta casi hacer desaparecer a su rival. Francia cae por primera vez en partido oficial ante sus vecinos. El siguiente escollo, Portugal.
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